
Autor: Pablo Erazo
Género: drama
Aris, uno de los mejores doctores en el campo de la medicina, conocido como quizá el mejor cirujano de la ciudad, yace triste e irritado consigo mismo en la pequeña pampa detrás del hospital al cual acude diariamente a trabajar; Khelina, la mejor de sus internas y mejor amiga se acerca a él con finalidad de ser su apoyo, de consolar su error, de tal forma que involuntariamente logra hacer que su dolor se agrande al recordar tal accidente, accidente tan fatal que origina en Aris pensamientos de culpa, de angustia; caminan por su cabeza el odio a si mismo sujetado de la mano del intenso pensamiento de no haber hacho algo bien…… de la creencia que en su intento por lograr su objetivo, olvido algo que provocó que tal error no fuera del todo un accidente. Khelina trata de hacerle caer en cuenta que las cosas no siempre son perfectas y que para todo siempre existirá una primera vez, incluso para una operación fallida!, ¡Nunca existirá el mejor en nada, solo alguien sumamente bueno en algo!, y que incluso ese alguien tendrá el derecho al error.
En medio de su discurso consolador, Khelina recuerda al Dr. que debe dar noticia de lo acontecido a la madre del niño, Aris cae en cuenta de ello y toma las fuerzas necesarias, retomando su camino de vuelta al hospital…..sus pensamientos se multiplican a mil por segundo, confundiéndose entre ellos; Aris trata de liberar uno; quizá el mejor, que le ayude a explicar a Penny la muerte de su pequeño.
Atravesando el largo hall del hospital, Aris llega a la puerta de la sala de espera, y con ojos cobardes mira desde afuera a Penny como yace ahí dormida y cansada en la mitad de un sofá, sus ojos, aunque serrados muestran un color rojizo, muestra viva de las lágrimas derramadas, seguramente durante una gran parte de las seis horas alargadas de la operación. Los pensamientos de Aris dan un vuelco profundo, remontándolo a años pasados, recodándole tan claramente como la mujer que tanto amó un día, yace ahí dormida en la espera de ahora tan solo falsas esperanzas. Sus pensamientos continúan haciéndolo viajar, llevándolo esta vez al día en que sería la primera vez que la vio, los momentos que con ella vivió, el amor que por ella sintió!, y como por la estupidez tan grande de gente incomprensible, se les prohibió incrementar su amor, separándolos, alejándolos, evitando cualquier comunicación entre ellos. Ahora sus pensamientos lo traen de vuelta a la época presente, llenándolo de preguntas, de dudas, ¿quién iba a imaginar que después de 13 años sus vidas se reencontrarían otra vez?, esta vez poniendo por en medio la dura prueba de salvar la vida del hijo de uno de los dos.
Aris pensó que era hora de informarle el no haber superado la prueba; entró y la despertó, en menos de un minuto pasó todo; Penny abrió sus ojos, los dirigió directamente a los suyos y comprendió en un mínimo instante que ya todo terminó. El cuarto piso del hospital entero reaccionó de forma inmediata… al oír los gritos y lloros de la madre que acababa de perder a su pequeño, mientras Aris aguantaba con ojos cerrados, los golpes que de ella recibía.
Ya diez horas exactas habían transcurrido cuando el doctor se dirigía hacia el cuarto de cafetería del hospital, su frente y sus manos emitían sudor a la vez que sostenían el trozo de papel que le hubiese sido entregado por Khelina y en el cual se le pedía un encuentro en la cafetería para hablar de un asunto importante. Su entrada al lugar llamó la atención de todos por su rapidez y nerviosismo…. Al sentarse Aris a la mesa vio como la mujer frente a él, a pesar del incremento de la hinchazón en sus ojos, seguía siendo tan bella como siempre. Penny sin esperar ni un solo segundo, tomó con sus manos las de él, el doctor sintió como esas manos calurosas, cubiertas de guantes negros que combinaban con el resto del atuendo de luto que lucía la bella mujer en su delante, secaban poco a poco el sudor con el que estaban bañadas. La bella mujer fue directa y precisa, miró fijamente al doctor y con lágrimas sobre sus mejillas, explicó que siempre hubo información que ocultó……. Aris la miraba fijamente y trataba de entender cada una de sus palabras; y se preguntaba al mismo tiempo, ¿por qué le decía que mintió acerca de el nombre de su hijo?, ¿por qué le decía que mintió acerca de la edad de su hijo?, ¿a qué se refería con que su hijo no tenía 10 sino 12 años? ¿a qué se refería al decir que su hijo se llamaba Aris igual que él?......... y como un puñal incrustado directamente en el corazón y en forma muy lenta…. Escuchó las palabras que quizá jamás pensó que sería una triste noticia en su vida…… Aris era su hijo
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